Cuando se firma un contrato de compraventa con arras, todo el mundo da por hecho que la operación saldrá bien: “en unas semanas firmamos en notaría y listo”. Pero la realidad es muy distinta: cambios de última hora, bancos que niegan la hipoteca, vendedores que encuentran otra oferta mejor, compradores que desaparecen… y, en medio, una cantidad de dinero importante en juego que ya has entregado como arras.
En ese momento, el burofax se convierte en tu arma jurídica principal para reclamar esas arras (o el doble de las mismas, según el caso) y dejar todo constancia por escrito. No se trata de “mandar una carta”, sino de un documento muy serio que puede decidir si recuperas tu dinero o te quedas sin nada.
En este texto vas a ver, paso a paso, cómo funciona un burofax para reclamar arras, cuándo es viable, qué errores debes evitar y por qué conviene que lo redacte un abogado especialista para que tenga fuerza en un futuro juicio.
Si el vendedor se echa atrás, debe devolver las arras duplicadas. La reclamacion a empresas inmobiliarias o particulares por incumplimiento de arras se fija por burofax. El vendedor suele aceptar una oferta vinculante confidencial para devolver el dinero pactado y evitar el embargo preventivo de la vivienda objeto de la venta
1. Qué son exactamente las arras en un contrato de compraventa
Antes de hablar del burofax, hay que tener muy claro qué se está reclamando.
En la práctica, cuando alguien habla de “arras” suele referirse a una cantidad que se entrega al firmar un contrato privado de compraventa, normalmente de vivienda, local o plaza de garaje. Pero jurídicamente no todas las arras son iguales. De forma simplificada, se pueden diferenciar tres tipos:
1.1. Arras confirmatorias
Son las más habituales cuando el contrato no dice nada especial.
Funcionan como un anticipo del precio total de la compraventa y una prueba de que ambas partes van en serio.
- Si la operación sale adelante, las arras se descuentan del precio final.
- Si una de las partes incumple, lo que se reclama no es solo “las arras”, sino el cumplimiento del contrato o la indemnización por daños y perjuicios que se puedan acreditar.
En este caso, el burofax suele servir para:
- Requerir que se cumpla la compraventa en los términos pactados.
- O reclamar la resolución del contrato y los daños causados, incluyendo la devolución de las cantidades entregadas.
1.2. Arras penitenciales
Son las típicas arras que permiten “echarse atrás” a cambio de una penalización.
- Si desiste el comprador: pierde las arras.
- Si desiste el vendedor: debe devolver el doble de lo recibido.
Para que haya arras penitenciales no basta con llamarles “arras” en el contrato; debe estar claro que esa cantidad tiene precisamente esa función: permitir la retirada de alguna de las partes asumiendo esa consecuencia económica.
En estos casos, el burofax suele emplearse para:
- Comunicar el desistimiento formal de una de las partes.
- Reclamar la devolución del doble de las arras cuando es el vendedor quien rompe el acuerdo.
- Exigir la devolución de la cantidad cuando la otra parte pretende apropiársela sin derecho.
1.3. Arras penales
Funcionan como una especie de “cláusula penal”: además de asegurar el contrato, fijan de antemano una indemnización si alguien incumple.
- No siempre permiten el desistimiento libre.
- Suelen reforzar el cumplimiento del contrato, añadiendo una penalización económica.
En este supuesto, el burofax se utiliza para:
- Notificar el incumplimiento.
- Exigir la indemnización prevista en el contrato (arras penales) y, en su caso, el cumplimiento o la resolución del contrato.
2. Cuándo tiene sentido enviar un burofax para reclamar las arras
No en todos los conflictos de compraventa es conveniente precipitarse y mandar un burofax. Hay situaciones en las que es imprescindible, y otras en las que conviene analizar primero el contrato con calma.
Algunos escenarios típicos donde el burofax es especialmente útil:
2.1. El vendedor se echa atrás porque ha encontrado una oferta mejor
Es uno de los supuestos más frecuentes:
- Tenías un precio pactado y un plazo aproximado para ir a notaría.
- Has cumplido: has entregado las arras, has tramitado hipoteca, has preparado documentación…
- De repente, el vendedor comunica —muchas veces por WhatsApp o incluso de palabra— que ya no quiere vender o que exige más dinero.
En estos casos:
- Si las arras son penitenciales: puedes exigir la devolución del doble de lo entregado, salvo que el contrato diga otra cosa.
- Si son confirmatorias: puedes requerir el cumplimiento del contrato o reclamar la resolución con daños y perjuicios.
El burofax será el documento clave para:
- Dejar constancia de que el vendedor es quien incumple.
- Reclamar formalmente el pago de la cantidad correspondiente.
- Avisar de que, si no hay solución amistosa, se iniciarán acciones judiciales.
2.2. El comprador no quiere firmar en notaría y deja de contestar
También es frecuente el caso contrario:
- El vendedor ha cumplido: tiene todo listo, incluso ha acudido a la notaría en la fecha fijada.
- El comprador no aparece, pone excusas con el banco o deja de responder a mensajes y llamadas.
En este supuesto, el burofax sirve para:
- Fijar una fecha límite para firma en notaría.
- Avisar de que, si no comparece, se dará por resuelto el contrato.
- Reclamar la pérdida de las arras (si el contrato prevé este efecto) o los daños que haya causado.
2.3. Deniegan la hipoteca y el contrato contemplaba financiación
Aquí hay que ser especialmente cuidadoso: no siempre la denegación de hipoteca permite recuperar las arras.
Hay contratos en los que:
- Se condiciona la operación a la concesión de un préstamo.
- Se fija un plazo para obtener la hipoteca y se regulan las consecuencias si el banco la deniega.
- Se prevé expresamente la devolución de las arras si no se consigue financiación.
En otros, en cambio, nada se dice.
En función de cómo esté redactado el contrato, el burofax puede tener por objeto:
- Comunicar formalmente la denegación de la hipoteca (adjuntando la carta del banco).
- Invocar la condición pactada para solicitar la devolución de las arras.
- Proponer una alternativa (nuevo plazo, rebaja de precio, etc.) para evitar el conflicto.
2.4. Existen cargas, embargos o problemas graves con la vivienda
A veces, al avanzar con las gestiones, aparece información que cambia radicalmente la operación:
- Embargos sobre la finca que el comprador desconocía.
- Cargas hipotecarias muy superiores a las que se dijeron.
- Obras ilegales o problemas urbanísticos serios.
- Situaciones de ocupación o inquilinos con contratos problemáticos que no se habían explicado.
En estas situaciones, el burofax se utiliza para:
- Notificar formalmente los defectos o problemas detectados.
- Dar un plazo al vendedor para solucionarlos.
- Anunciar que, si no se corrigen, se resolverá el contrato y se reclamarán las arras y los daños.
3. Por qué es tan importante que sea un burofax y no un simple email
Mucha gente piensa que con mandar un correo electrónico o un WhatsApp largo ya es suficiente. Jurídicamente no es así.
El burofax con certificación de texto y, si procede, acuse de recibo, ofrece varias ventajas clave:
3.1. Acredita el contenido exacto de lo enviado
El proveedor del servicio certifica:
- Qué se ha enviado.
- A quién.
- En qué fecha.
En un juicio, esto marca la diferencia frente a un simple email que el destinatario puede negar haber recibido o puede discutir en cuanto a su contenido.
3.2. Demuestra que has intentado negociar antes de ir a juicio
El juez valora muy positivamente que:
- Se haya intentado una solución extrajudicial.
- Se haya informado con claridad a la otra parte de lo que se reclama y por qué.
Ese burofax es prueba de tu buena fe, y puede ser relevante a la hora de valorar costas, acuerdos, etc.
3.3. Fija fechas y plazos: punto de partida para futuras acciones
En muchos casos:
- El burofax fija un plazo de pago o de firma en notaría.
- Si ese plazo pasa sin respuesta, queda claro que la parte requerida ha incumplido.
Eso facilita:
- Iniciar un procedimiento monitorio o un juicio declarativo con una base sólida.
- Calcular plazos de prescripción e interrupciones de los mismos.
4. Contenido clave de un burofax para reclamar arras
No se trata de poner cuatro frases agresivas y un “si no paga le demandaré”. Un burofax mal planteado puede volverse en contra del remitente. Por eso es tan importante que esté bien estructurado y redactado en términos jurídicos.
A grandes rasgos, debe incluir:
4.1. Identificación clara de las partes
- Datos completos del remitente (nombre, apellidos, DNI, domicilio).
- Datos del destinatario, tal y como figuren en el contrato de arras.
- Si actúa un abogado, se hace constar que se remite en nombre y representación del cliente.
4.2. Referencia al contrato de arras
Es fundamental que el burofax deje claro a qué documento se refiere:
- Fecha del contrato.
- Descripción del inmueble (dirección, referencia registral si se conoce).
- Importe total del precio y cuantía entregada en concepto de arras.
Aquí suele indicarse también si en ese contrato se menciona expresamente el tipo de arras (penitenciales, confirmatorias, etc.) y las consecuencias del incumplimiento.
4.3. Exposición ordenada de los hechos
Debe narrarse lo ocurrido de forma clara y cronológica:
- Fecha de firma del contrato y entrega de arras.
- Actuaciones posteriores (solicitud de hipoteca, señalamiento de fecha en notaría, comunicaciones entre las partes, etc.).
- Incumplimiento o conducta contraria a lo pactado (negativa a firmar, cambio de precio, falta de respuesta, etc.).
Cuanto más precisa y ordenada sea esta exposición, más fácil será que un juez entienda la situación si el asunto termina en juicio.
4.4. Fundamento jurídico de la reclamación
No es obligatorio citar artículos uno por uno, pero sí conviene explicar:
- Por qué se entiende que la otra parte ha incumplido.
- Qué naturaleza tienen las arras conforme a lo pactado.
- Qué consecuencias se derivan de ese incumplimiento (devolución de arras, devolución del doble, pérdidas de las arras, indemnización, etc.).
Un burofax redactado por un abogado suele incorporar estos fundamentos de manera clara, sin convertir el texto en algo incomprensible para el destinatario.
4.5. Requerimiento concreto de pago o actuación
Es la parte más delicada: hay que pedir exactamente lo que se reclama.
Algunos ejemplos de peticiones habituales:
- Devolución íntegra de las arras entregadas.
- Devolución del doble de las arras por incumplimiento del vendedor.
- Señalamiento de fecha y hora para firmar la escritura en una notaría concreta.
- Compromiso de subsanar determinadas cargas o defectos antes de la firma.
Debe indicarse:
- Importe exacto a pagar.
- Plazo para hacerlo (por ejemplo, 7, 10 o 15 días hábiles).
- Medio de pago (transferencia a un número de cuenta concreto, cheque bancario en notaría, etc.).
4.6. Advertencia de acciones legales
Sin amenazas vacías, pero con firmeza:
- Debe constar que, si no se atiende el requerimiento en plazo, se iniciarán las acciones judiciales necesarias.
- Que se reclamarán no solo las arras, sino, en su caso, daños adicionales y costas del procedimiento.
Este párrafo es clave para dejar claro que el burofax no es un simple “aviso”, sino el último paso amistoso antes del juzgado.
5. Cómo puede ayudarte un abogado en la redacción del burofax
La diferencia entre un burofax redactado de forma casera y otro preparado por un abogado especialista suele notarse años después, cuando el asunto acaba en juicio y el juez analiza ese documento.
Un profesional te ayuda en varias fases:
5.1. Interpretación del contrato de arras
Lo primero es saber si realmente puedes reclamar:
- ¿Las arras son penitenciales, confirmatorias o penales?
- ¿Existe alguna cláusula que ligue la operación a la financiación?
- ¿Se fijó un plazo esencial para acudir a notaría?
- ¿Hay pactadas condiciones previas (levantamiento de cargas, entrega libre de ocupantes, etc.)?
A partir de ahí, se determinará:
- Qué es jurídicamente más conveniente: exigir cumplimiento, resolver y reclamar cantidad, o negociar una salida.
- Si procede pedir el doble de las arras, solo la devolución, o incluso una indemnización mayor.
5.2. Valoración de pruebas y documentos
Antes de enviar el burofax se revisan:
- Contrato de arras y posibles anexos.
- Conversaciones por email o WhatsApp que prueben promesas, cambios de criterio o negativas.
- Justificantes de pagos, tasaciones, informes bancarios…
Esto permite redactar un burofax sólido, basado en pruebas, y no en simples alegaciones.
5.3. Redacción técnica del texto
El abogado se encarga de:
- Ordenar los hechos de forma comprensible.
- Encajar los fundamentos jurídicos sin hacer el texto ilegible para quien lo recibe.
- Utilizar una terminología firme pero respetuosa, evitando expresiones que puedan considerarse injuriosas o amenazantes.
Además, se cuidan detalles como:
- No cerrar puertas a posibles soluciones amistosas.
- No renunciar sin querer a derechos que corresponderían en juicio.
- No reconocer situaciones que puedan perjudicar al cliente (por ejemplo, admitir retrasos propios sin matizarlos).
5.4. Estrategia posterior al burofax
El envío del burofax no es el final, sino el inicio de la parte seria del conflicto. Un abogado:
- Controla el plazo que se ha dado al destinatario.
- Valora las respuestas: si conviene negociar, aceptar parcialmente una propuesta o plantarse.
- Si no hay acuerdo, decide el procedimiento adecuado: monitorio, juicio verbal u ordinario, según importe y complejidad.
El burofax es la base sobre la que, más adelante, se construirá la demanda.
6. Errores habituales al reclamar arras por burofax
Cuando no interviene un profesional, es muy frecuente cometer errores que pueden salir caros. Algunos de los más habituales son:
6.1. Enviar un burofax sin haber leído bien el contrato
Hay personas que:
- Reclaman el doble de las arras cuando el contrato no prevé arras penitenciales.
- Dan por hecho que la hipoteca era una condición esencial cuando no consta por escrito.
- Ignoran que existe un plazo pactado que todavía no ha vencido.
Un burofax que pide algo que no corresponde puede ser utilizado por la otra parte para demostrar que el reclamante actúa con mala fe o desconoce el contrato que firmó.
6.2. Plazos irreales o mal fijados
Otro error típico:
- Dar plazos extremadamente cortos (“24 horas para pagar”).
- No especificar si son naturales o hábiles.
- No indicar desde cuándo empieza a contar el plazo.
En juicio, estos detalles importan. Y un plazo poco razonable puede jugar en contra del remitente.
6.3. Mezclar quejas personales con argumentos jurídicos
Hay burofaxes en los que se incluyen:
- Descalificaciones personales.
- Amenazas desproporcionadas.
- Comentarios emocionales que nada aportan al caso.
Lejos de intimidar, pueden provocar el efecto contrario: el destinatario se cierra en banda y, si el asunto llega a juicio, el tono del burofax puede perjudicar la imagen del reclamante.
6.4. No concretar el importe ni la forma de pago
Un burofax eficaz no puede limitarse a decir “reclamo las arras”:
- Hay que indicar el importe exacto.
- La forma de pago: cuenta bancaria, entrega en notaría, etc.
- El plazo y las consecuencias de no atender el requerimiento.
Si no se concreta lo que se pide, la otra parte siempre podrá alegar que no sabía exactamente qué se le reclamaba.
6.5. Equivocarse con el destinatario o su dirección
También ocurre:
- Enviar el burofax a un domicilio antiguo que ya no utiliza.
- No dirigirse a todos los firmantes del contrato (por ejemplo, solo a uno de los dos vendedores).
- Confundir el nombre o dejar fuera a una parte que también debe ser requerida.
Todo esto puede ser utilizado en un procedimiento judicial para restar fuerza a la reclamación.
7. Ejemplo orientativo de estructura de un burofax para reclamar arras
Sin ofrecer un modelo cerrado —que siempre debe ajustarse al caso concreto por un profesional—, la estructura lógica de un burofax de este tipo podría organizarse así:
- Encabezado
- Datos del remitente.
- Datos del destinatario.
- Referencia clara al “Contrato de arras de fecha … relativo a la vivienda sita en …”.
- Exposición de hechos
- Firma del contrato y entrega de arras por importe de X €.
- Obligaciones asumidas por cada parte.
- Actuaciones realizadas (solicitud de hipoteca, señalamiento de notaría, comunicaciones…).
- Incumplimiento concreto imputable al destinatario.
- Calificación jurídica de las arras
- Explicación de la naturaleza de las arras conforme a lo pactado.
- Consecuencias previstas en caso de incumplimiento.
- Requerimiento
- Petición clara: devolución de arras, devolución por duplicado, cumplimiento del contrato en fecha determinada, etc.
- Importe exacto que se reclama.
- Plazo para atender el requerimiento.
- Medio de pago o forma de cumplimiento.
- Advertencia de acciones legales
- Anuncio de que, en caso de no atender la petición en plazo, se iniciarán las acciones judiciales oportunas.
- Indicación de que se reclamarán, además, daños, intereses y costas si proceden.
- Cierre y firma
- Lugar y fecha.
- Firma del remitente o de su abogado en representación.
Esta estructura, adaptada al caso concreto y con un lenguaje jurídico adecuado, convierte el burofax en una herramienta probatoria muy fuerte.
8. ¿Qué pasa después de enviar el burofax?
El escenario ideal es que el destinatario reaccione:
- Aceptando la devolución de las arras o el pago del doble, según proceda.
- Negociando un nuevo acuerdo: prórroga, rebaja, nueva fecha de firma, etc.
Si no responde o la respuesta es negativa, el siguiente paso suele ser:
- Presentar una demanda de reclamación de cantidad (verbal u ordinaria, según cuantía).
- O, en algunos casos, iniciar un monitorio si lo que se reclama es una cantidad líquida y determinada que puede acreditarse documentalmente.
El burofax se aportará entonces como prueba fundamental:
- De que se reclamó de forma fehaciente.
- De que se concedió un plazo razonable.
- De que la otra parte mantuvo una postura de incumplimiento.
9. Por qué conviene dejar el burofax en manos de un abogado desde el primer momento
Cuando hay arras de por medio, la cantidad en juego suele ser relevante: miles, e incluso decenas de miles de euros. Un error en la forma de reclamar puede complicar seriamente el resultado final.
Contar con un abogado para que analice tu contrato, valore tu situación y redacte el burofax con rigor te ofrece:
- Seguridad jurídica: sabiendo exactamente qué puedes pedir y qué no.
- Estrategia: el burofax se redacta ya pensando en un posible juicio posterior.
- Fuerza negociadora: la otra parte percibe que vas en serio y que estás asesorado.
- Tranquilidad: delegas el conflicto en un profesional que defenderá tus intereses de principio a fin.
Si has entregado arras en una compraventa y la operación se ha torcido, el tiempo juega en tu contra: cada día que pasa sin una reacción jurídica adecuada complica la defensa de tus derechos. Un burofax bien planteado y enviado a tiempo puede marcar la diferencia entre recuperar tu dinero o dar por perdida una cantidad muy importante.
